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lunes, 21 de enero de 2013

Cuando los tupamaros cuestionan al presidente Mujica

Los tupamaraos fueron el símbolo de la resistencia social contra la oligarquía uruguaya. Aquella guerrilla urbana fue derrotada por un cruento golpe de estado pero su dirección, tras sufrir ejecuciones y encarcelamientos, se convirtió en parte medular de la izquierda partidista. Tras la llegada a la presidencia de José Mujica, símbolo del movimiento, varios ex compañeros han cuestionado el rumbo de un presidente que parece avalar el proyecto derechista que bajo las siglas del Frente Amplio gobierna hoy Uruguay.



Jorge Zabala fue dirigente del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T). Su biografía puede leerse en este link-resumen. Su coherencia política y personal no se dio solo en los tiempos de la guerrilla y la represión sino en tiempos democráticos. Veamos un ejemplo que cuenta su perfil de wikipedia:




Se recuerda particularmente la instancia, ocurrida en 1997, cuando el intendente Mariano Arana propuso dar en concesión el Hotel Casino Carrasco, propiedad del municipio de Montevideo. Si bien todos los ediles del Frente Amplio votaron a favor del proyecto, Zabalza votó negativamente, al igual que la oposición. Este hecho hizo fracasar la concesión y provocó la renuncia de Tabaré Vázquez a la presidencia del Frente Amplio.


Un ex guerrillero que se opuso a la senda de la "modernización" y no aceptó pelotazos urbanísticos en nombre de la concertación con la burguesía. Terminó renunciando al Frente Amplio pero no dejó de criticar los abrazos con los represores del ejército (contra quienes presentó denuncias pese a la ley de caducidad que les exime de todo castigo)  o la alineación del gobierno uruguayo con las políticas imperiales.





[caption id="attachment_523" align="aligncenter" width="588"]mujica_980x600 Presidente Mujica: ¿el presidente más pobre del mundo o un valedor del neoliberalismo?[/caption]




Y en todo momento ha cuestionado la deriva socialdemócrata de muchos de sus ex compañeros que olvidaron el legado del fundador de los tupamaros, Raúl Bebe Sendic que Zabalza recogió en un libro que es memoria de su pensamiento, Raúl Sendic el tupamaro .





[caption id="attachment_539" align="aligncenter" width="546"]Ex tupamaro Jorge Zabalza, un ex tupamaro que ni olvida ni perdona[/caption]





Dos textos resumen a la perfección lo que piensa  sobre su ex compañero:



Después de meses de silencio tras haber mantenido algunos diálogos con el presidente Mujica, en el cual parecían haberse limado asperezas y convenido en un bajo perfil del ex dirigente Tupamaro, Jorge Zabalza volvió a emprenderla contra su ex compañero de armas al que acusa de comportarse “igual” que lo hubiera hecho Luis Alberto Lacalle.

“En las internas se votó con el verso de que Mujica iba a llevar a la izquierda, más a la izquierda. Todo falso, en las elecciones nacionales estuvo Mujica contra Lacalle. ¿Cuál es la diferencia?, ¿alguien cree que Lacalle hubiera hecho algo distinto a lo que está haciendo Mujica?. Quizás si, hubiera sido más represivo por ese gesto aristocrático, fascista, que tiene Lacalle. Pero al igual que Mujica hubiera protegido las transnacionales, a los militares y hubiera pretendido resolver la delincuencia con represión”, dijo Zabalza a Montevideo.com


Lo de Mujica “es un gobierno neoliberal”


Calificando al actual gobierno de “neoliberal que está facilitando que el capitalismo internacional domine al Uruguay”, Zabalza entendió que las “principales decisiones económicas de este país, es decir, qué se produce, dónde y cómo, no se toman en el Ministerio de Economía ni tampoco en el gobierno: las toman corporaciones internacionales que establecen que el Uruguay es bueno para la producción de materias primas, pero no para industrializar”.

Zabalza acusó a Bonomi y a Fernández Huidobro de “mentalidad pachechista: han sido captados ideológicamente y son represores pachequistas”. Recordó que “llegaron, luchando en La Teja, en el Cerro… hoy olvidaron y dejan abandonados a esos sectores sociales que son los más perjudicados”. Aseguró que “nos estamos volviendo represivos”, y en cuanto al rol de las Fuerzas Armadas, apuntó que Fernández Huidobro se encarga de “una concepción que es pensar a las FFAA como una organización coherente y férreamente disciplinada que puede ser transformada en partido de desarrollo nacional”.






Entrevista a Jorge Zabalza


También vale este repaso histórico sobre el Frente Amplio y los ex tupamaros:

Muchos creyeron que la victoria frenteamplista del 2004 significaba el comienzo del fin del sistema, pero la prometida redistribución de la riqueza terminó siendo una contraredistribución. Esta vez la clase dominante no precisó de un golpe de estado para rapiñar el salario, lo hizo en plena democracia progresista, con consejos de salarios y ministros provenientes del movimiento sindical.

Es que, en definitiva, la victoria del Frente Amplio no significó un debilitamiento del apoyo electoral al proyecto conservador. Si al exiguo 8% que vota al Partido de Bordaberry, se le suman los votantes de Lacalle y de Astori, nos reencontramos con aquel 40% del electorado que votaba a Pacheco, al SI a la dictadura y al SI a la impunidad. Apenas fue un traslado de votantes desde la demagogia “tradicional” hacia la nueva demagogia de los sectores progresistas de derecha encabezados por Vázquez y Astori.

Como actualmente la torta es más grande, aunque sea más pequeño el trozo que corresponde al pueblo, para cada asalariado o jubilado representa unos pesitos más con relación al 2004. Disponer de esos pesitos más es tremendamente importante en condiciones de miseria, repercute sobre el estado de ánimo colectivo, ayuda a pasar desapercibida la realidad tal cual es: los ricos son cada vez más ricos y la injusticia social es mayor aunque se disfrace de progresista.

(...)
Que me perdonen quienes militan entusiastas para “profundizar los cambios”, convencidos de que el segundo gobierno tendrá un carácter realmente popular, pero no hay nada que me permita creer que José Mujica cambiará el rumbo de la política económica de Astori- Vazquez, que apoyó y compartió todos estos años desde el Consejo de Ministros.

La delgada línea de lo popular pasa por estar con los dueños del Uruguay o contra ellos. Enfrentarlos o, pragmáticamente, hacerse los distraídos. Consentir el delito de rapiña continuada u obligar a restituir al pueblo lo que se robaron. Se busca un presidente con la voluntad política de Evo Morales y un pueblo con la fuerza que hoy poseen el boliviano y el venezolano.

Mujica es incapaz de estimular la resurrección del espíritu de rebelión que caracterizó a nuestro pueblo asalariado. Es incapaz de proponer a las multitudes que apoyen conscientemente el proyecto de emancipación social. Todo lo contrario, el 29 de junio ya estaba acordando el reparto de cargos con la derecha del Frente Amplio al mejor estilo de los viejos caudillos de los partidos burgueses. Con la excusa de “hay que ganar en octubre”, se firmaron los contratos que aseguran el “continuismo” en las políticas económica y salarial del próximo gobierno. “Continuista” pero que te deja contento con guiños picarescos y dichos arrabaleros: el proyecto conservador ha encontrado el caudillo más apto para arrastrar al pueblo hacia la mesa del pacto con las cámaras empresariales y los centros militares.






Artículo de Jorge Zabalza




Otros tupamaros han cuestionado igualmente el papel de florero que está ejerciendo Mujica. Con discreción o sin tapujos el coro de alabanzas se rompe desde la izquierda.




Críticos y conversos ante la izquierda domesticada.





Zabalza no estuvo solo en el recuento de una traición anunciada. Otros personajes de la izquierda uruguaya terminaron rompiendo con el pragmatismo estéril del Frente Amplio. Este fue el caso del abogado y luchador por los DDHH Helios Sarthou que tras una agotadora lucha por impedir la derechización del FA terminó por renunciar y formar Asamblea Popular en 2006. Su fallecimiento en  junio del 2012 dejó en el olvido a otro crítico, implacable y leal, del FA.

El papel de Sarthou fue reconocido por otros tupamaros como Raúl Rodríguez:



- Estaba votando al Pepe Mujica. Te voy a decir la verdad. Había sido seducido por el Pepe. Lo reconozco. En mi ventana yo tenía la foto del Pepe Mujica. Con el paso del tiempo vi un cambio de discurso, en el proyecto del MPP... si uno analiza los programas del Frente, continuamente se le fue quitando contenido revolucionario, adecuando ese programa a los objetivos políticos electorales. Porque tu decís: si yo tengo esta palabra, si yo digo esto, si yo pongo esto, no me van a votar estos fulanos, entonces la saco. Al final te vas transformando en otra cosa. En la última elección yo acompañé a Sarthou. Sinceramente y de corazón trabajé para Sarthou.








Entrevista a Raúl Rodríguez





Julio Marenales fue uno de los "rehenes" que junto a Mujica o el propi Zabalza simbolizó la resistencia de los tupamaros en el brutal sistema carcelario de la dictadura. Es la cara visible del Movimiento de Participación Popular que en 1989 convirtió a loa tupamaros en el partido político que impulsó el Frente Amplio que hoy gobierna Uruguay.

Pese a su enfoque oficialista, incluso esta venerada figura de los tupas desliza sus críticas al papel de Mujica:


Porque el Pepe tenía una ventaja. A nosotros en el Frente Amplio no nos querían mucho. Decían que éramos unos palurdos. Pero Pepe tenía tres apoyos: el de nuestras espaldas, porque en el Movimiento lo hemos sostenido como hemos podido. El de su propia historia, porque Pepe viene de trabajar la tierra y nunca sintió la bota del patrón arriba, siempre trabajó más o menos por cuenta propia. Y el de los de abajo. Fueron ellos los que lo llevaron a la presidencia. Por eso el Pepe tiene un gran compromiso con la gente humilde. Y tenemos que ayudarlo a que lo cumpla. Porque no lo está cumpliendo.




Entrevista a Julio Marenales


El cuarto pivote de la dirigencia tupamara, Eleuterio Fernández Huidobro alias El Ñato, es el mejor reflejo de la conversión de algunos guerrilleros en portavoces de sus victimarios. Tras un breve retiro de la política que lo convirtió en columnista del periódico La República se opuso a la amnistia a los militares. Actitud que varió como ministro de la Defensa del ejecutivo de José Mujica.





[caption id="attachment_540" align="aligncenter" width="504"]Ex tupamaro y ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro: el ex Tupamaro que defiende como ministro de Defensa la Doctrina de la Seguridad Nacional.[/caption]





Esta sucinta biografía nos permite entender el alcance de su traición o...evolución:




http://federaciondebasespatriagrande.blogspot.mx/2011/12/la-metamorfosis-de-eleuterio-fernandez.html


Para saber un poco más sobre la historia de los tupas y sus adaptaciones o mutaciones sirve este ensayo.




http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/324/32419207006.pdf


Y como complemento final una larga entrevista con Jorge Zabalza:




http://rcci.net/globalizacion/2008/fg747.htm


Existe un bagaje común que el propio Mujica asume y respeta, una idea latinoamericana y una simpatía hacía los procesos revolucionarios surgidos en Bolivia o Venezuela. Coherencia que se observa en la primera dama de Uruguay, Lucía Topolansky, pero las reglas de la gran coalición y los acuerdos con los poderes fácticos son la regla en este nuevo Uruguay de la izquierda moderada.

Por eso los medios corporativos celebran la pobreza franciscana de José Mujica.
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San José Mujica o cómo vender el Uruguay neoliberal

La franciscana sencillez del presidente uruguayo José Mujica se ha convertido en la fascinación de los medios corporativos. La "fantasía del presidente pobre" es diseccionada por el sociólogo, rockero y columnista argentino Marcelo Padilla. ¿Es la buena imagen de Mujica una sutil forma de esconder una política neoliberal que no quieren siguen otros países de la región? Sirvan una columna y un ensayo para entender porque nos venden tanto el milagro uruguayo.





El presidente pobre lleva meses siendo el meme por excelencia. La bondad del hombre que no gasta el dinero del estado sino que actúa y vive humildemente. El perfil de una izquierda ascética, digna y humilde. La trayectoria de un tupamaro que no siente odio, ni busca rencillas y abraza en paz a todos. Es José Mujica, presidente constitucional de Uruguay, elegido gracias al masivo apoyo popular al Frente Amplio. Un hombre alabado día sí día no por la madeja de medios corporativos que en todo el mundo construye la imagen del bien y del mal.

Esa imagen del San José Mujica combina con este video del boom inmobiliario en Punta del Este donde los grandes millonarios de EU se codean con el humilde Mujica mientras arman sus pelotazos urbanísticos apoyados por el estado y los ayuntamientos:





En Tiempos de Furia nos encanta diseccionar los sofimas de los mainstream media porque tenemos el hábito de no comprar productos-milagro. Sabemos que no existen. Así que para la reflexión dejamos esta brillante columna del sociólogo Marcelo Antonio Padilla y una pequeña historia crítica de la izquierda uruguaya y su perfecto acomodo dentro del dogma neoliberal que rige, intocable, en Montevideo y alrededores.


A los que babean por la “pobreza” de Mujica / Marcelo Padilla.




Me tienen harto con la difusión de la "pobreza" de Mujica. Mujica es Mujica y es presidente de Uruguay, pero no tenemos por qué tener todos los países de la región un presidente como Mujica. Pasa que el viejo topo “vende”, no sé si él mismo lo hace a propósito, pero sí sabemos quienes son los compradores-difusores de esa fantasía del “presidente pobre”: los medios, la oposición de centro-izquierda, los Radicales y hasta sectores de la derecha histórica en Argentina viven alabando a Mujica por su austeridad franciscana, como si ello en sí mismo constituyera "la transformación de su país".

Es un mandatario de un país hermano a quien hay que bancar en el marco de un proceso común latinoamericano que busca unirse para hacer más fuerte a Sudamérica (a través de UNASUR, por ejemplo) y no descontextuar simbólicamente su estilo de vida, los trapos que viste y la casa que habita, de aquél.

Sería ideal que pasaran muchas cosas que no pasan en Argentina, pero las gestiones hay que evaluarlas no por cómo se visten y dónde viven los funcionarios (exclusivamente) sino por los resultados en materia de empleo, soberanía política y económica, políticas sociales activas en favor de los que menos tienen, redistribución de la riqueza y de la palabra y comunicación, política de Derechos Humanos, entre otras.

El viejo Mujica es un viejo zorro que me cae bien, aclaro, hace un buen tiempo que la derecha uruguaya no da pie con bola como oposición. Es cierto además que en el país hermano hubo un mejoramiento, tibio,  de la calidad de vida de los uruguayos desde que el Frente Amplio gobierna; tienen a un pueblo hospitalario, buena gente, una cultura ejemplar, son respetuosos y dignos.

Dicho esto, sin embargo, Mujica no solo no ejerce el liderazgo de la región porque en Uruguay todavía no se han realizado cambios estructurales como por ejemplo sí los hizo Fidel, Hugo Chávez, los intentos de Correa y Cristina con sus resultados positivos a la vista, Evo, entre otros; sino que además, en Uruguay se vive un proceso distinto donde el margen de maniobra del estimado Pepe es estrecho frente a los poderes concentrados de su país.



La foto del "presidente más pobre del mundo" que lleva días circulando en redes sociales
La foto del "presidente más pobre del mundo" que lleva días circulando en redes sociales




Cruzar a Uruguay por el río es imposible debido al altísimo costo que impone la monopólica Buque-bus que opera en la zona. No hay otra posibilidad de cruzar por agua que no sea a través de Buque-bus.

Punta del Este es el símbolo de la frivolidad en toda Latinoamérica, los canales de televisión uruguayos tienen una programación en la cual gran parte de la misma toma señal de canales argentinos que se ocupan de la farándula. Además, se sabe, siempre fue un paraíso fiscal, una especie de Suiza en el Río de la Plata.

La población afrodescendiente, que llega al 8% vive en condiciones de pobreza, concentrada en los barrios del sur montevideano, en su mayoría. Viven un proceso de importaciones favorecido por las políticas oficiales en detrimento de la tímida industria local de base primaria. La industria frigorífica se encuentra en manos de capitales brasileros y norteamericanos en más del 50%  y se mantienen en buena sintonía con los organismos internacionales de crédito, entre ellos el FMI.

Todo ello y más nos muestra a un país lejos de tomar como modelo, al menos en sus políticas de gobierno.

Pero no es intención de esta nota evaluar a Mujica sino a quienes, repito, hacen uso, en la región, de su imagen de presidente pobre a imitar. Justamente los que lo promueven aquí no se bancarían a un tipo que habla y se viste como un hombre de la calle, un jubilado. Lamentablemente, aclaro.

Y es a la hipocresía a la que me refiero. Con solo decirles que Mujica fue dirigente Tupamaro, ex guerrillero, preso político en dictadura, que apoya discutir sobre la despenalización de la marihuana, la despenalización del aborto, entre otras ideas de avanzada, saldrían espantados. Pero no. La idea de mostrar a un Mujica pobre tiene como objetivo desacreditar en primer lugar a nuestra Presidenta, y de paso a todos los mandatarios sudamericanos que han enfrentado procesos destituyentes por parte de la oligarquía con el apoyo de lo más retrógrado de las clases medias conservadoras y los medios de comunicación.

En fin, se les cayó Capriles en Venezuela, les da vergüenza Piñera en Chile porque no les da para un Macri (que se hizo rico gracias a los negociados de su padre con la dictadura), y ahora babean por Mujica, ya viejo, más cansado, honesto, pero que no deja de parecer un abuelo que da buenos consejos tomando mate.




Pequeñas pinceladas sobre el Frente Amplio.



La regla de oro de los políticos provenientes de la oposición comunista en el mundo latino (desde España hasta Chile pasando por Italia) es que aunque se conviertan en feroces defensores del orden que un día combatieron suelen hacer gala de honestidad en sus cargos. Algo queda de la ética del comunismo. Pero estos son detalles menores. Conviene leer esta pieza histórica sobre el FA uruguayo para entender porque los medios corporativos aman a Uruguay por sobre de los malvados experimentos de estado mixto (o peronismo) que el gobierno de Cristina Kirchner ha aplicado en la vecina Buenos Aires.

¿Expropiar Repsol, recuperar el control público de las pensiones, acotar el poder de los latifundios mediáticos?

Eso nunca pasará con la socialdemocracia uruguaya. Para entender la espiral de alabanzas a Mujica se necesita entender el modelo político-económico que el Frente Amplio aplica en Uruguay que a diferencia de Argentina, Ecuador, Bolivia o Venezuela sigue la doctrina del (neo)liberalismo social que acata la doctrina del mercado libre y el control financiero con ciertos programas sociales de colchón preventivo.

Aunque al decir de la mayoría de analistas este giro social es más ilusión que otra cosa. Este informe publicado en Kaos en la Red deja muchas cosas en claro:



Entre 2003 y 2004 se aceleraron las "actualizaciones" ideológicas y programáticas. Y el maridaje con fracciones del empresariado tomó cuerpo en la "concertación para él crecimiento". Se borró toda referencia "antioligárquica" y "antiimperialista", y se enterraron aquellas demandas que habían marcado al "frentismo" desde su fundación en 1971: estatización de la banca, reforma agraria, reforma urbana, monopolio del comercio exterior, ruptura con el FMI, no pago de la deuda externa.

En el 2004, dicen Adolfo Garcé y Jaime Yaffé, el Frente Amplio ya podía ser descrito como un partido socialdemócrata. (La era progresista, Fin de Siglo, 2004) Esta transformación no resultaba de un cambio cosmético, ni de una maniobra oportunista. Tampoco de una "traición" inesperada. En realidad, se trató de la culminación de un largo y genuino proceso que se fue operando desde la "transición democrática". En el nuevo lenguaje progresista, la "democracia representativa" dejó de ser vista como una simple "formalidad burguesa" y pasó a ser un "valor universal" a defender. La revolución desapareció del mapa, y el socialismo quedó situado en el lejano horizonte de la "utopía". La "toma del poder" cedió su lugar a "ganar las elecciones". Aunque los ideales de igualdad, justicia y solidaridad social se mantuvieron. Sobre todo en los discursos. Como para lavar las conciencias heridas.

Fue por aquellos años post-crisis que Mujica empezó a exhibir sus dotes de pragmatismo y sensatez: "Hay que decirle la verdad a la gente: en el mejor de los casos nos va a llevar diez o quince años volver a tener un país donde más o menos se pueda vivir." (Cuando la izquierda gobierne, Mario Mazzeo, Trilce, 2003) Todo un anticipo: se trataba de desinflar las ansiedades y frenar el "exceso de demandas". El discurso pegaba con la oferta gradualista del "cambio posible". Las palabras de orden debían encajar con el programa: continuidad macroeconómica (de las políticas neoliberales), "honrar los compromisos" (con los acreedores internacionales), concertación social (con las corporaciones patronales), planes asistenciales enfocados en la pobreza (según las directrices del Banco Mundial).

Diez años después La crisis "fue superada" y hasta volvió a conseguirse el ansiado "investment grade". Los capitales privados alimentan la inversión de un "país productivo". Eso sí, basado en la extranjerización de la economía. El PBI no deja de crecer, las exportaciones vuelan, el consumo se dispara en la llamada "clase media". Estamos "mucho mejor preparados", dicen las autoridades, incluso para soportar los coletazos de la crisis capitalista internacional.

Apenas faltaría distribuir un poco más "equitativamente" la riqueza. Lo reconocen. Porque siguen habiendo 450 mil personas en la extrema pobreza (14% de la población). Porque la masa salarial -en relación al PIB- se ubica en el 24%. Y porque la precarización del salario impide que el 56% de los trabajadores y trabajadoras (según el Instituto Cuesta-Duarte del PIT-CNT), alcancen siquiera el cuarto de la canasta básica mensual. "Asignaturas pendientes" que se irán resolviendo, dicen los funcionarios. Aunque de forma "gradual" y "prudente".





Frenteamplistas celebrando la victoria de José Mujica en las elecciones presidenciales del 2009




El país "es otro". Los "cambios" son perceptibles según los analistas. Parece verdad. Tanto que hoy, los bancos son las instituciones que cuentan "con mayor confianza" en la sociedad, superando por lejos a los partidos, los sindicatos, el poder judicial y la policía. (Encuesta Factum, El Observador, 24-7-2012) Impensable unos años atrás. No obstante, ciertos "valores" que hacen a la "identidad republicana" continúan prevaleciendo por ser un "patrimonio cultural". Son los que permitieron "una salida uruguaya a la crisis" en el 2002. Vale decir, una conducta acordada de "los sectores políticos, empresariales y sindicales (.) que al apoyar, dejar hacer o simplemente confiar en el país, acompañaron y viabilizaron el camino adoptado por el gobierno". (Enrique Iglesias, ex presidente del BID en el prólogo del libro de Carlos Steneri, Al borde del abismo. Uruguay y la gran crisis del 2002-2003. Ediciones de la Banda Oriental, 2011)

No hay un gobierno de "unidad nacional" porque a nadie le interesa. Mucho menos a dos años y poco de las próximas elecciones. De vez en cuando hay rispideces y trifulcas. Hasta se insultan. Las interpelaciones a los ministros se suceden por parte de blancos y colorados, sin ninguna consecuencia política. Las corporaciones patronales hacen su juego quejándose, mientras se benefician de la "bonanza económica". Los sindicalistas del progresismo de vez en cuando gritan, protestan, hacen huelgas, pero terminan negociando todo. El "espíritu de la concertación" se mantiene más allá de cualquier desencuentro. Unos y otros saben que se necesitan para asegurar la gobernabilidad del orden "democrático" y disciplinar a la fuerza de trabajo. La razón es sencilla: pertenecen al mismo campo contrarrevolucionario. El presidente de la República -justificando su conversión- lo ha dejado en claro hace bien poco: "Era un mito que no se podían alcanzar los cambios con las reglas de la democracia liberal".






Mujica es la franciscana imagen de una izquierda que se volvió derecha. Un PSOE a la uruguaya solo que con un hombre honrado al frente de Uruguay. Lo que nunca se podrá decir de Felipe González.

¿Pero no es igualmente una coartada para vender la misma gata revolcada o el país amigo del FMI?
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