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domingo, 10 de marzo de 2013

Lo que España podría aprender de Hugo Chávez

La muerte de Hugo Chávez ha sido un acontecimiento mundial que ha mostrado, de golpe, la importancia de la revolución bolivariana. En un magistral artículo Rafael Poch sintetiza las razones del odio occidental contra el presidente venezolano así como la furia antichavista española, un "asfaltado mental" que impide entender aquello que nos une con América Latina incluso en tiempos de tercemundización acelerada.





Chávez y Yeltsin /Rafael Poch






Dejémonos de hipocresías: el principal delito de Hugo Chávez fue ocuparse de los pobres. Todo lo demás, incluso si hubiera sido un caudillo autoritario, como han venido vendiéndonos los killer-periodistas de nuestra parroquia con particular encono, se le habría perdonado. Y la demostración es Yeltsin, el presidente Yeltsin de Rusia, ¿se acuerdan?

A diferencia de Chávez, Yeltsin protagonizó una contrarrevolución en beneficio de los ricos. A diferencia del venezolano, sus elecciones y referendos estaban amañados, pero a Yeltsin se le perdonaba todo. Hasta dio un golpe de estado, en octubre de 1993, en el que disolvió a cañonazos el primer parlamento enteramente electo de la historia de Rusia. No solo no fue condenado por ello, sino que fue elogiado. Aun recuerdo la editorial que un diario alemán, el Frankfürter Allgemeine Zeitung, dedicó al evento. “Sternstunde der Demokratie”, la hora estelar de la democracia, decía, con un cinismo que habría complacido al mismo Goebbels. Era la línea habitual: repasen la hemeroteca euroatlántica, los Economist, Financial Times, y naturalmente también los nuestros, sobre Rusia a partir del 4 de octubre de 1993 y verán.

A Yeltsin se le perdonó todo, hasta su guerra infame contra Chechenia en la que murieron decenas de miles y donde ciudades como Grozny quedaron reducidas a una especie de Stalingrado. Clinton colaboró, probablemente, en la eliminación del líder independentista checheno, el General Dhojar Dudayev, dirigiendo un misil a partir de una imprudente llamada telefónica que el General realizó con su móvil. Entonces el ejército ruso aún no tenía la tecnología para aquel “tracking”, aquel tipo de rastreo informático-militar…

El segundo gran delito de Chávez, estrechamente ligado al primero, fue desafiar al Imperio. Integrar y coordinar ese desafío con otros países, crear Albas y bancos, desarrollar relaciones internacionales autónomas.

Doscientos años después de su independencia, las repúblicas latinoamericanas apenas ahora comienzan a ejercerla, y no todas. Recordemos que históricamente a los políticos latinoamericanos que emprendieron tal temeridad se los liquidaba, la lista es conocida y no es necesario mencionarla. Y lo mismo pasa en África desde Lumumba, en los sesenta, hasta Sankara, el Sankara de Burkina Faso, asesinado en 1987, ¿les suena el nombre?, pasando por Amilcar Cabral, Ben Barka y tantos otros. Antes de reírse de las sospechas lanzadas desde Caracas sobre el presunto carácter inducido de la enfermedad mortal de Chávez, uno debería desempolvar los libros de historia. ¿De qué se ríen estos necios?

Desde África, donde ahora mismo se está sufriendo una ofensiva militar imperial para controlar aún más estrechamente recursos y posiciones estratégicas, se ve con cierta sana envidia el avance emancipador que las repúblicas hermanas de América Latina han afirmado en los últimos años; desde Bolivia, hasta Ecuador, de Venezuela a Brasil y Argentina. Que eso no tenga mucho de “socialismo del siglo XXI”, cambia poco el asunto: es un claro avance emancipador, y punto.

En la mayoría en desarrollo de los países del mundo, Chávez va a ser valorado por eso, por esos dos aspectos que en Euroatlántida son pecado. Pero incluso en esto hay matices. En Alemania, por ejemplo, los medios de comunicación no hablan de Chávez con la retrógrada inquina que demuestran los medios y los periodistas del estáblishment españolito. Desde luego no lo alaban, pero mantienen una distancia que en España se ha perdido por completo. En muy pocos países de Euroatlántida se utiliza con tanto desprecio como en España la palabra “tercermundista” o “tercer mundo”, referida a los países en desarrollo que intentan salir de hoyo. El motivo es que España misma era un país “tercermundista” hasta hace no mucho.

En la transformación sicológica del españolito medio de los últimos treinta años se ha producido lo que denomino un proceso de “asfaltado mental”: de la misma forma en que nuestros paisajes han sido destructivamente degradados y transformados por el ladrillo, la mentalidad del españolito medio ha perdido cualidades y valores esenciales, vinculadas al sentido de la dignidad, de la solidaridad y del sentido de reacción ante la injusticia. En el país del Quijote creció una nueva arrogancia de nuevo rico, cutre e hijoputecado. España se “agringó”.

Ahora que la crisis mundial nos regresa a determinados puntos de partida, ahora que nadamos manifiestamente impotentes en el charco de nuestra propia porquería político-económica, es el momento de reflexionar y de relacionar nuestro charco nacional con el asfaltado intelectual. Si lo hacemos quizás aún estemos a tiempo de retomar aquellas relaciones y complicidades con América Latina que en los años setenta eran tan obvias e indiscutibles. Al fin y al cabo, nuestra creciente condición de “tercer mundo europeo”, de sometidos a los designios dominantes de Berlín y Bruselas, de obedientes alumnos aventajados en el cumplimiento de los programas suicidas que la gran banca y el gran capital, incluido el nuestro, imponen a nuestro país en contra de sus intereses nacionales más básicos, toda esa miseria, nos hermana bastante con los amigos del otro lado del Atlántico-Sur. Y actualiza también en nuestra propia casa sus impulsos emancipadores.

Independientemente de cual sea la complicada evolución que se viva ahora, Chávez ha colocado a Venezuela, un país cuyo 80% de la población no existía, no solo en el mapa de América, sino en el del mundo. Yeltsin desmanteló la Rusia soviética, ahora tan añorada por sus garantías sociales, sentando las bases de las grandes convulsiones sociales que aún están por venir en aquel país. Pero, de acuerdo con las circunstancias de nuestro lamentable asfaltado nacional, condenamos siempre al primero y aplaudimos en su día al segundo.


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domingo, 9 de diciembre de 2012

El chavismo después de Chávez: preguntas y respuestas

Las declaraciones del presidente Hugo Chávez sobre el rebrote de su cáncer y la designación del canciller Nicolás Maduro como su probable sucesor han abierto desde el sábado 8 de diciembre todo tipo de especulaciones. Y pese a todo la pregunta clave sigue siendo: Sin el comandante, ¿la revolución bolivariana se profundiza o se paraliza? Varios articulistas de Aporrea, el portal de la izquierda venezolana, ensayan una respuesta a tantas dudas.


 

 

 "En esencia somos patriotas"; las palabras de Hugo Chávez antes de partir para Cuba a operarse del rebrote cancerígeno.


 

 

¿La operación es a vida o muerte?


 

 

En el amplio espectro de articulistas que desde el portal Aporrea defienden el proceso bolivariano se escuchan voces divergentes sobre los escenarios posibles en el post-chavismo. Para el constitucionalista Jesús Silva R la solidez de la revolución permite pensar en una transición nada compleja aunque para él lo esencial es que la muerte o la recuperación del mandatario venezolano marcan de inmediato el devenir del país.


 

 
[caption id="attachment_395" align="aligncenter" width="448"] Chávez: un presidente que si viró a la izquierda / Imagen (CC) 6topoder.com[/caption]
 

 
Chávez ha actuado valiente responsablemente porque asume los dos escenarios ante toda Venezuela y el mundo, tanto frente a la mayoría que recientemente lo eligió para gobernar por seis años más, como para la minoría que prefirió apoyar otras opciones. Ha dicho que va a Cuba para atender su padecimiento y, repito, ha asumido los dos escenarios posibles, el primero es el de su feliz retorno a la patria luego de superado el cáncer; el segundo ya lo sabemos, en ese caso el llamado es aferrarse a la unidad popular revolucionaria y el proyecto bolivariano aun sin su presencia física y ello incluye elegir democráticamente a Nicolás Maduro como el sucesor presidencial de Chávez.

Lo recomendable es no caer en pánico ni desconsuelo ante la difícil situación que atraviesa el presidente y el pueblo que lo ama. No cabe duda que se trata de un trance doloroso para quienes apreciamos lo mucho que este extraordinario ser humano ha hecho por el bienestar, la dignidad y el desarrollo de Venezuela y la América Latina, pero la situación nos exige mantener templanza, coraje y pensamiento claro para encarar los nuevos escenarios que pudieran presentarse durante las próximas semanas y meses.

Todo el que predice la muerte de un enfermo, tiene posibilidad de acierto, ello resulta demasiado obvio. No obstante lo que denunciamos es el carácter repulsivo de jugar a las adivinanzas y a la fabricación de matrices mediáticas mortuorias con fines políticos. Quienes esperan ansiosos asaltar el poder para emprender persecución criminal contra el pueblo chavista y nuevamente saquear el patrimonio de la nación, fracasarán en su enfermiza obsesión. Quienes incurren en la bajeza de invocar la muerte del adversario político, jamás verán triunfar su infeliz proyecto basado en odio y discriminación. Dirigentes que festejan la desgracia y la muerte de su contrincante son peligrosos discípulos de Hitler que no deberían nunca llegar a gobernar, salvo que estemos dispuestos a una guerra civil o a un incalculable derramamiento de sangre.

El testamento político de Hugo Chávez



 

 

¿El chavismo podrá resistir sin Chávez?


 

 
La fortaleza de la estructuras revolucionarias es cuestionada por otro articulista de Aporrea que no ve tanta claridad en el proceso que pueda derivarse de una defunción del presidente venezolano. Así lo dice Juan José Gomez M:
 

 
[caption id="attachment_394" align="aligncenter" width="540"] PSUV: ¿partido de masas o burócratas agazapados? / Imagen (CC) acn.com.ve[/caption]
 

 
La pertinencia a esta pregunta se basa en que si Chávez desaparece físicamente, es muy probable que el proceso de cambios que adelanta nuestro país sufra un reversión total o por lo menos una desaceleración importante que lo hará inviable con el pasar del tiempo (e igual pase en buena parte de América LATINA), mucho se ha criticado sobre el problema del liderazgo en la revolución y es precisamente porque solo existe un líder que ha asumido todo el proceso (porque en buena medida él lo ha determinado así); y las responsabilidades no han sido delegadas (poder popular), tenemos un gran problema sobre el cual no solo se está jugando la vida de un hombre sino el destino de la Revolución y del país entero, hay que estar claros que es así.

En tal sentido, esto hace más grave esta incertidumbre, ya que al no existir un líder en el hipotético caso de la ausencia total del comandante, y por supuesto, no existir una estructura que le permita al pueblo asumir las riendas de los espacios que supuestamente ha conquistado, quedamos a merced de la burocracia roja rojita, que son los que sí han ganado importantes espacios, sustituyendo a la antigua clase dirigente adeco copeyana pero copiando y perfeccionando las nefastas prácticas que corrompieron a toda la estructura del estado.

El presidente pidió que eligiéramos a Nicolás Maduro al frente del proceso, y ojalá esto no ocurra, no por Maduro, sino porque es realmente imprescindible que sea Hugo Chávez el que continúe guiando el proceso hasta tanto se resuelva el problema del liderazgo y el pueblo tenga suficiente conciencia política e ideológica para encarar la ausencia del líder, no obstante, será Maduro realmente capaz de someter a todos los intereses de cada uno de los grupos de poder que pululan alrededor del chavismo no solo para contener sus apetencias, sino para garantizar la continuidad del proceso revolucionario?

La verdad es que Venezuela tiene pueblo consciente, vanguardia política, fuerza armada patriótica y aliados internacionales. La Revolución Bolivariana no se derrumbará como castillo de naipes tal como lo anhela la burguesía fascistoide y el imperialismo yanqui. Hay elementos suficientes objetivos y subjetivos que la Patria supere exitosamente este episodio y mantener vivo el proceso político vigente. De los revolucionarios depende defender lo conquistado.

La incertidumbre de la sucesión



 

 

¿Qué papel jugará Nicolás Maduro?


 

 

El señalamiento del canciller Maduro como el relevo de Chávez en la presidencia de Venezuela ha disparado la rumurología pero está claro que para sectores de la derecha venezolana no es un hombre de la  boliburguesía dispuesto a negociar en lo oscurito una vez desaparezca el principal promotor de la revolución. Se le considera como un marxista formado y preparado que ascendió al poder desde el proletariado urbano de Caracas.


 

 
[caption id="attachment_393" align="aligncenter" width="540"] Nicolás Maduro: canciller venezolano / Imagen (CC) acn.com.ve[/caption]
 

 
En términos parecidos lo define  José Rafael Mendoza:

 
En lo político, está claro que el presidente y líder del proyecto revolucionario, ha girado unas instrucciones y ordenado un lineamiento: Unidad, y apoyo en torno a Nicolás Maduro para sucederle.

Varias pueden ser las opiniones en este sentido, sólo analizare algunos aspectos que me parecen importantes:

a) Nicolás Maduro, es un político que viene de las luchas sindicales;

b) Es un civil, elemento importante para la idiosincrasia y cultura política venezolana.

c) Ha asumido cargos de responsabilidad estratégica, con lo cual ha experimentado en vida propia la visión de gestión gubernamental al más alto nivel;

d) Es un político con mayor grado de maduración personal y profesional,

e) Ha desarrollado y consolidado equipos de trabajo políticos dentro de la sociedad y del partido con el reconocimiento debido;

f) Ha demostrado mediana gestión al frente de la AN y Cancillería

g) Es un político de reconocimiento y contactos internacionales, sobre todo, con los líderes políticos latinoamericanos, lo que garantiza una continuidad en el nivel de confianza político establecido en las relaciones exteriores del país.

Sin embargo, no lo señalo como un líder, porque harían falta una serie de cualidades y capacidades que aún pueden ser prematuras señalarlas o identificarlas. Seguramente las tiene, pero debe demostrarlas.

En este sentido, la opción señalada por el presidente Chávez para sucederle, es la más acertada para el momento político, es sana y coherente, puede generar estabilidad y ciertamente tranquilidad. El reto será enorme. Dicho nuevo líder, o cualquier otro, no podrá compararse con el presidente Chávez, no es la intención, ni el objetivo, pero si debe tener claro, cual es la labor y la tarea que deberá asumir.

Sin embargo, existen diversos factores, actores políticos, grupos afines al proyecto revolucionario, que se moverán en torno a sus propios intereses, y de esa conformación de intereses, y capacidad de negociación a lo interno, dependerá la verdadera unidad. No me extiendo en este apartado, por cuanto, el tema es mucho más complejo.

Una nueva etapa: retos de la revolución después de Chávez



 

Situación compleja que obliga a dar un paso al frente y construir desde ya un chavismo sin Chávez. Para que las ausencias cortas o perennes no destruyan la fértil semilla que estalló en 1992.
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